Llevo bastante tiempo viajando en transporte público, de hecho, lo hago desde que recuerdo.
Alguna vez mis padres tuvieron un automóvil, pero raramente salíamos en el. Desde pequeño he estado acostumbrado a la constante aglomeración de gente en el transporte público, a la mezcla de gente, ruidos, olores y colores en un pequeño pero funcional autobús. Si hay algo que he aprendido durante mis viajes en autobús es que existe un mundo detrás de cada uno de los pasajeros, todos y cada uno de ellos viven una historia, tienen un propósito, van hacia a algún lado con el fin de cumplir algún objetivo.
Por las mañanas, cuando me dirijo al instituto, no deja de asombrarme los rostros de la gente en la calle. El aire entre contrariedad y entusiasmo de la gente en sus caras, la gente caminando y mirando hacia los lados, esperando encontrar una motivación, así como yo, que me pierdo mirando las calles y esperando llegar a mi destino, con el menor retraso posible. Quiero llegar rápido al instituto, pero no es fácil, primero porque nadie quiere cobrarme los 0.80 céntimos que me corresponden por ley, segundo porque el trafico es detestable, tercero porque todo el mundo quiere llenar la combi. Y es que ser cachimbo no es solo está perdido en la universidad, instituto o lo que sea, es estar perdido en el mundo.
Es empezar una nueva época de tu vida, acercándote cada vez más a lo que te gustaría ser, a quien quieres ser y sobre todo a como lo quieres hacer.
Alguna vez mis padres tuvieron un automóvil, pero raramente salíamos en el. Desde pequeño he estado acostumbrado a la constante aglomeración de gente en el transporte público, a la mezcla de gente, ruidos, olores y colores en un pequeño pero funcional autobús. Si hay algo que he aprendido durante mis viajes en autobús es que existe un mundo detrás de cada uno de los pasajeros, todos y cada uno de ellos viven una historia, tienen un propósito, van hacia a algún lado con el fin de cumplir algún objetivo.
Por las mañanas, cuando me dirijo al instituto, no deja de asombrarme los rostros de la gente en la calle. El aire entre contrariedad y entusiasmo de la gente en sus caras, la gente caminando y mirando hacia los lados, esperando encontrar una motivación, así como yo, que me pierdo mirando las calles y esperando llegar a mi destino, con el menor retraso posible. Quiero llegar rápido al instituto, pero no es fácil, primero porque nadie quiere cobrarme los 0.80 céntimos que me corresponden por ley, segundo porque el trafico es detestable, tercero porque todo el mundo quiere llenar la combi. Y es que ser cachimbo no es solo está perdido en la universidad, instituto o lo que sea, es estar perdido en el mundo.
Es empezar una nueva época de tu vida, acercándote cada vez más a lo que te gustaría ser, a quien quieres ser y sobre todo a como lo quieres hacer.

Claro, que a la gente del micro le importa poco o nada todo esto. Todos están tan apurados y tu estas tan distraído. Quieres llegar rápido y ellos también. Pero nadie nunca se parara para darte el asiento. “El es joven, que valla parado” es lo que generalmente piensan. Y es que, nadie tiene idea de que trabajas, de que no has comido y tienes sueño, de que tu mochila pesa demasiado y sientes que te está llevando hacia al piso.
No les importa si tuviste un día horrible, así como probablemente a ti no te importa si ellos lo tuvieron. Estas confinado a estar apretujado entre la gente, siempre mirando los asientos esperando que alguno se desocupe. Así somos los cachimbos, siempre al asecho de una oportunidad para subir la nota, para mejorar nuestro promedio, para hacer una tarea con un buen grupo o en este caso para encontrar un asiento vacío en el cual podamos dormir un ratito siquiera.
Y así pasamos nuestros días, de micro en micro, esperando llegar rápido a una avenida. ¿Y luego? Correr las interminables calles que separan La rotonda del Instituto, por que el Bus solo sirve de Vuelta, de ida es solo un adorno bonito. El trauma de no llegar tarde a la clase de Relaciones Publicas, porque eso te puede costar la vida.
Así que si en un par de meses vez a un cachimbo correr, parado en el bus, o desesperado en la universidad date un segundo para ayudarlo. Recuerda que aunque tu mundo sigue igual de congestionado o quizás hasta mas, ya sabes que hacer, ya sabes a donde ir, y en el fondo, sabes que tienes que ayudar.
No les importa si tuviste un día horrible, así como probablemente a ti no te importa si ellos lo tuvieron. Estas confinado a estar apretujado entre la gente, siempre mirando los asientos esperando que alguno se desocupe. Así somos los cachimbos, siempre al asecho de una oportunidad para subir la nota, para mejorar nuestro promedio, para hacer una tarea con un buen grupo o en este caso para encontrar un asiento vacío en el cual podamos dormir un ratito siquiera.
Y así pasamos nuestros días, de micro en micro, esperando llegar rápido a una avenida. ¿Y luego? Correr las interminables calles que separan La rotonda del Instituto, por que el Bus solo sirve de Vuelta, de ida es solo un adorno bonito. El trauma de no llegar tarde a la clase de Relaciones Publicas, porque eso te puede costar la vida.
Así que si en un par de meses vez a un cachimbo correr, parado en el bus, o desesperado en la universidad date un segundo para ayudarlo. Recuerda que aunque tu mundo sigue igual de congestionado o quizás hasta mas, ya sabes que hacer, ya sabes a donde ir, y en el fondo, sabes que tienes que ayudar.








0 comentarios:
Publicar un comentario